Por Josep Maria Tacias

Los retos de las economías de Europa del Este

Dic 16, 2019 | Economía

La situación de la economía de Europa del Este en general es de cierto estancamiento después de un fuerte crecimiento en los últimos años, con el paréntesis de los años de la crisis global por las hipotecas subprime, No obstante, la situación no es igual en todos los países.

Las economías de los países del Este vivieron un fuerte desarrollo con su incorporación en la Unión Europea en mayo de 2004. En ese momento se incorporaron a la UE los siguientes países: Polonia, la República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Letonia, Lituania y Estonia. Posteriormente, en el año 2007 se incorporaron Rumania y Bulgaria y por último Croacia en el año 2013.

La incorporación en la UE supuso para estos países un avance económico muy importante debido a:

  • Reformas estructurales.
  • Acceso a un mercado con mucho potencial con unas mayores facilidades para comerciar.
  • Promoción de las empresas privadas, y en muchos casos transformación hacia una economía de mercado.
  • Como punto más relevante, estos países han sido claros receptores de fondos estructurales de la UE para la creación de infraestructuras, mejoras en la agricultura o sencillamente, adecuación y modernización del tejido productivo.

Sin tener en cuenta estos factores, sería difícil analizar el momento económico actual de los países de Europa del Este, debido al empuje que estos cambios han dado a sus economías.

El crecimiento del PIB en los dos últimos años en muchos casos ha sido bastante superior al de la media europea, que en 2018 quedó fijado en el 2% según Eurostat. El futuro inmediato se prevé más incierto si cabe, debido a que muchos de los puntos enunciados anteriormente han perdido empuje.

Los principales retos a los que se enfrentan son los siguientes:

  • La mejora de las instituciones, que en muchos casos, después de grandes avances, se han ralentizado claramente.
  • La integración europea. Los populismos, cuyo germen nace de la última crisis económica y el descontento de una población cuyo nivel de vida fue a peor, han supuesto en países como Hungría, Polonia y República Checa un auge de los euroescépticos.
  • Los desencuentros con la UE les pueden pasar factura.
  • En algunos países no se ha producido una integración monetaria. Los próximos avances dentro del seno de la UE deberían ser la integración fiscal y bancaria, hecho que se complica si no hay una verdadera integración monetaria.
  • Añadir valor a sus economías para dejar de ser “la fábrica de Europa” a bajo coste.

Otro aspecto importante es la dependencia energética que estos países tienen de Rusia. Pese a que en algunos países las heridas son recientes, la influencia de Rusia en las economías de Europa del Este es palpable.

El World Economic Forum elabora un índice global de competitividad donde analiza muchos indicadores -103 en total- agrupados en varias temáticas: estabilidad económica, mercado laboral, salud, productividad… De acuerdo con este índice, los tres países de Europa del Este mejor situados en el año 2018 serían: Estonia en el puesto treinta y uno, Republica Checa en el puesto treinta y dos, y Eslovenia en el puesto treinta y cinco. España, por ejemplo, está en el puesto veinticuatro.

Por su parte, los peores países serían Bulgaria en el puesto cuarenta y nueve, Rumanía en el puesto cincuenta y uno, y Croacia en el puesto sesenta y tres. El caso de los países con peor calificación coincide con una integración algo más tardía a la UE, sobre todo Croacia.

En los países de Europa del Este también hay que destacar la influencia que China está ejerciendo sobre ellos, proponiéndoles planes de inversión muy ambiciosos (algunos analistas los llaman la nueva ruta de la seda).

El futuro de Europa del Este puede ser brillante si siguen haciendo reformas -en algunos casos dolorosas, especialmente en tiempo de crisis- y saben aprovechar las ventajas comerciales de su pertenencia a la UE y su enclave geoestratégico con otras potencias como son Rusia y China.