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Estamos siguiendo de cerca lo que dicen sobre China algunas de las empresas europeas relacionadas con el sector de bienes duraderos que nos parecen más relevantes1. Su visión es importante porque a través de ellas pasa buena parte de las inversiones que sectores como automoción, químico, semiconductores, farma, alimentación, papel, maquinaria, etcétera, están haciendo en el país. Si tenemos en cuenta que China es la región que aporta más crecimiento para estos sectores, y que, además, muchas de las líneas de suministro y cadenas de producción de industrias muy importantes para Europa nacen o mueren en China, tener esta información es muy valioso.

Vamos a resumir los grandes temas han ido comentando durante las últimas cuatro presentaciones de resultados. Esto nos va a permitir contextualizar lo que dirán en la publicación de resultados del cuarto trimestre.

  • Crecimiento y nivel de actividad durante 2018. Los comentarios sobre el clima inversor en China han sido generalmente positivos, aunque el optimismo ha ido de más a menos. La primera mitad de año fue muy buena gracias a la recuperación de la inversión en algunos sectores que llevaban flojos un tiempo y por el impulso del ciclo inversor a corto, especialmente por la reposición de inventarios. Como ese ciclo inversor empezó entre 2015 y 2016, muchos de estos proyectos se están terminando. Por este motivo, conforme avanzaba el año los mensajes se centraban en la desaceleración del crecimiento. Por lo general, esperan que el ritmo sea especialmente lento durante 2019.
  • Datos oficiales y realidad. Las estadísticas oficiales sobre el crecimiento de la inversión y de la producción industrial llevan varios trimestres dando lecturas negativas. Sin embargo, ninguna de las empresas parece haber acusado este deterioro en sus cuentas de manera significativa. Las explicaciones son variopintas y normalmente relacionadas con que sus modelos de negocio, sus productos y/o su estrategia son muy buenos (ya sabemos que en las presentaciones trimestrales si se puede barrer para casa, se barre). En términos generales, las empresas europeas siguen viendo a China como un motor de crecimiento a medio y largo plazo.
  • Tecnología e I+D. Muchas compañías comentan los planes de China por ser una economía a la vanguardia tecnológica. Destacan las fuertes inversiones que se están realizando en materias como el coche eléctrico, la digitalización, la energía solar, las baterías de litio, la robótica… Los subsidios y ayudas del Gobierno ya no se centran tanto en la financiación de proyectos antieconómicos, sino que están enfocados a conseguir la ventaja tecnológica. El CEO de ABB, por ejemplo, afirma que China es “a high-speed country in terms of R&D”. El CEO de Siemens refleja las implicaciones de este proceso: Occidente tiene que dejar de pensar en las empresas chinas como negocios de poco valor añadido y márgenes bajos. Esa sofisticación de la economía les permitirá pasar de una economía de producción a otra de consumo. Las implicaciones de este cambio son enormes.
  • Guerra comercial. Respecto a la guerra comercial, las empresas optan por echar balones fuera. Su impacto en los niveles de actividad, dicen, está siendo pequeño y en muchos casos prácticamente imperceptible. Donde sí parece estar teniendo un cierto efecto es en sus cadenas de producción, que en algunos casos han tenido que ser modificadas. Existe un claro consenso en que la guerra comercial es malo para el libre comercio (gran obviedad). Encontramos menos comentarios en este frente de lo que cabría esperar.
  • Globalización. Destacan los comentarios de los directores generales de Siemens, de ABB y de Schneider Electric. Todos coinciden en que la guerra comercial (y, en general, cualquier obstáculo al libre comercio y al correcto funcionamiento de una economía globalizada) incentiva a los actores afectados a replantear la localización de sus cadenas de producción. El diseño actual asume que el libre comercio no va a ser obstaculizado nunca, lo cual es claramente incorrecto. Este replanteamiento abre las puertas a un movimiento de des-globalización (en mayor o menor medida). Conllevaría el incremento de la integración vertical de algunos sectores estratégicos que les permita la actividad económica en unos bloques geográficos más reducidos, más afines y más aislados.

Durante esta semana tuvimos los resultados de Atlas Copco y de Siemens. Ambas compañías siguen con la misma tónica que en trimestres anteriores.

  • Atlas Copco. Aunque el tono sobre China es positivo, admiten que algunos de sus clientes son reticentes a la hora de firmar grandes proyectos de inversión en el país. Poniendo como ejemplo al sector de semiconductores, señalan que en 2018 se terminaron grandes proyectos que ahora se tienen que rentabilizar, por lo que no les sorprendería que el ritmo inversor se frene un poco. Eso sí, a largo plazo no descartan que dicho sector tenga que duplicar su capacidad en el país. Respecto a los aranceles, el CEO de Atlas Copco sigue la línea de los de Siemens y Schneider Electric, al señalar que algunos sectores (especialmente el de automoción) van a replantearse el posicionamiento geográfico de su capacidad productiva. El planteamiento de Atlas Copco en este frente es muy práctico: “los aranceles pueden llegar a ser positivos [para Atlas Copco] si somos capaces de plantear soluciones para nuestros clientes”.
  • Siemens. Su CEO empezó la presentación resaltando el deterioro del sentimiento que ha visto en la reunión de Davos de este año en comparación con la del año pasado, argumentando motivos geopolíticos (Brexit y guerra comercial). Respecto a su negocio en China, siguen teniendo buenos crecimientos, pero advierten de los difíciles trimestres comparables que vienen.

China va a ser una de las fuentes de desequilibrios e incertidumbres más importantes de los próximos años. Está buscando un nuevo punto de equilibrio dentro del estado de transición social y económica en que se encuentra. Esto provocará fuertes tensiones en el plano económico: alterará los flujos mundiales de producción y consumo, afectará a las estructuras de los precios (por exportar en algunos momentos inflación y en otros deflación) e impactará decisivamente en el crecimiento global. Pero también tendrá su impacto en el terreno político: los avances estratégicos de China sólo pueden incrementar la fricción con Estados Unidos. Estamos asistiendo a la primera gran prueba a la que se enfrenta la globalización tal y como la conocemos.

Algunas empresas europeas están bien posicionadas para ser testigos de estos cambios, pero también están muy expuestas a las consecuencias no deseadas que se deriven de ellos. Por ello, seguiremos con atención sus comentarios y los actualizaremos después de la temporada de resultados.

 

 

1. Las empresas que estamos siguiendo son: Siemens, ABB, Alfa Laval, Atlas Copco, VAT Group, IMI, GEA Group, Andritz, Schneider Electric, Valmet, Spectrix y Spirax-Sarco